Sobre el libro de Steve Henry y su trabajo para pasar a euros las ...
FRANCISCO GARCÍA PÉREZ He descubierto que soy técnicamente rico, muy rico, supermillonario en las antiguas pesetas y aun millonario en euros. No hay nada como leer libros para enterarse de cosas que uno no sabÃa y menos sospechaba. Ni siquiera mi banco estaba al tanto de mi fortuna, ni Hacienda la barruntaba, ni a mis acreedores les constaba. Aquà donde me leen, poseo una fortuna cifrada exactamente en 1.540.158 euros, un millón quinientos cuarenta mil ciento cincuenta y ocho euracos del ala. Ni uno más ni uno menos. Y más les voy a decir, queridos lectores: todos ustedes tienen la misma tela que un servidor, pelÃn arriba, cabello abajo. Créanme y no se fÃen de agoreros de la crisis. Somos todos ricos. Lo malo es que ni un servidor ni ustedes pueden disponer de tal millonada porque no está en ningún sitio, porque se trata de un pastón teórico, un guano técnico pero metafÃsico, una grava que ni cuenta ni suena. Es decir, ricos, lo que se dice ricos, somos ricos a tope; pero en realidad, al menos en lo que a mà se refiere, pobre de pedir. Paso a explicarme. Acabo de terminar las pocas páginas de «Eres muy rico. Pero no lo sabes? todavÃa», del señor Steve Henry, quien, al parecer, es rico de los de verdad gracias a las ventas de este libro y a su campaña audiovisual de autoayuda optimista (pleonasmo). Es rico y lo sabe. En compañÃa de su equipo, porque todos los ricos fetén tienen un equipo, ha realizado una encuesta por el ancho mundo mediante la cual ha pasado a euros las satisfacciones más Ãntimas, ha cuantificado en moneda de curso legal las emociones, ha buscado la paridad entre un gozo interior y lo que valdrÃa en billetes. La encuesta debió de ser complicada de narices, pues les juro que he leÃdo media docena de veces cómo se hizo la tabla de equivalencias (y me he embaulado dos bocatas de jamón para reponer fuerzas intelectivas) y sigo sin entender muy bien, por ejemplo, por qué «practicar el sexo» (detesto tan absurda muletilla: «practicar» me suena a operación de vÃsceras) vale exactamente 126.759 euros, o hacerle un favor a alguien es lo mismo que ingresar 68.687. Cito: «Si la media de felicidad esperada por la obtención de un premio de cien mil euros en la loterÃa era cinco, y uno de los individuos entrevistados le habÃa puesto un cinco a practicar el sexo, concluÃamos que, a ese individuo, practicar el sexo le reportaba la misma felicidad que a los demás ganar un premio de cien mil euros a la loterÃa. Repetimos dicho proceso con todos los entrevistados, antes de equiparar estos valores y llegar a nuestra cifra final: en este caso, en términos de felicidad, practicar el sexo vale 126.759 euros». Sea como fuere lo que hayan hecho los señores Steve Henry & CÃa. (nunca mejor dicho), parece ser que tanto a hombres como a mujeres «ser una persona sana» les ingresa en cuenta doscientos y pico mil euros; escuchar que les digan «te quiero», sobre los doscientos mil; «reÃrse», más de cien mil; «sentirse en casa», setenta y cinco mil largos. Bien, pues ya saben lo que tengo yo en mi volátil haber; ahora, con que se compren ustedes el libro (aumentando asà en unos euritos los euritos reales en el terrestre haber del autor) y con que hagan el test del final podrán calcular la fortuna que poseen por «mantener una relación estable», «tocar un instrumento», «dejarse llevar», «recordar los buenos momentos», «tener mascota»? Aunque es perverso a más no poder tomar el dinero como patrón universal de la satisfacción vital, el propósito de estos libros es tan caritativo como consolador: usted es rico, pero no sabe apreciar su riqueza y estas páginas le ayudarán a valorarla. Por eso tienen el éxito que tienen los libros de autoayuda, porque son un opiáceo dulce, adormecedor, sosegante. Vale. Cubiertas las necesidades básicas (techo, comida y trabajo digno para ganar ambos), el punto y la fineza del negocio está en aprovechar con tiento todo lo que nuestro alrededor puede ofrecernos gratis total. Vale. Ahora bien: si tales necesidades básicas ni están cubiertas ni se las espera cubrir, estamos perdidos, amigos mÃos, y es entonces cuando leer libros de autoayuda o mirar con ternura las amapolas del campo no vale un carajo. Porque, dÃganme la verdad: si me van a desahuciar mañana, si tarde o temprano me acabarán echando del trabajo, y el jefe, encima, me toca el culo al pasar, ¿de qué me vale saber que en el banco anÃmico me acaban de ingresar 49.166 euros por haberme comido una barrita de chocolate?
Curiosamente, el órgano oficial del Partido Comunista Cubano (PCC), único diario -por llamarlo de algún modo- que se puede leer en la isla, apela a una autoridad científica estadounidense para explicar el giro -otro más y van.

